LOS TRABAJADORES DE LA TV PÚBLICA DENUNCIAN EL VACIAMIENTO DE LOS MEDIOS PÚBLICOS Y ANUNCIAN MEDIDAS DURANTE EL MUNDIAL

Una conferencia de prensa reunió a los cuatro sindicatos del sector frente al edificio de Figueroa Alcorta. Los gremios advirtieron que, por primera vez en 52 años, la transmisión del torneo será tercerizada a privados, en medio de un proceso de ajuste y vaciamiento.

Con la pantalla de la TV Pública como telón de fondo y a pocos días del inicio de la Copa del Mundo, cientos de trabajadores y trabajadoras se concentraron este mediodía frente a la sede del canal, en Figueroa Alcorta 2977, para denunciar lo que consideran un proceso sistemático de vaciamiento de los medios públicos, impulsado por la actual gestión de Radio y Televisión Argentina (RTA).

La convocatoria fue impulsada de manera conjunta por los cuatro sindicatos con representación en la emisora —SiPreBA/Fatpren, APJ, SATSAID y SALCO— y contó además con la participación de trabajadores de la Agencia Télam, Radio Nacional, Contenidos Públicos y APESAU, quienes atraviesan problemáticas similares vinculadas al deterioro salarial y al desmantelamiento de las estructuras de comunicación pública.

Tras casi dos años sin actualización salarial significativa, los trabajadores denuncian una pérdida histórica del poder adquisitivo que, en un contexto de inflación persistente, ha llevado a numerosos empleados a situaciones de endeudamiento y dificultades para cubrir necesidades básicas.

Pero el reclamo excede la cuestión salarial. El eje central de la jornada estuvo puesto en una decisión que los gremios consideran emblemática del rumbo adoptado por la gestión: la cesión a operadores privados de las principales transmisiones del Mundial de Fútbol.

Un hecho inédito en más de medio siglo

Por primera vez en 52 años de historia ininterrumpida, la TV Pública no será la responsable principal de la cobertura de una Copa del Mundo.

Según denunciaron los sindicatos, la intervención de RTA decidió no garantizar la adquisición y explotación integral de los derechos de transmisión, permitiendo que la mayor parte de los ingresos publicitarios generados por el evento más visto del planeta quede en manos privadas.

La TV Pública se limitará a retransmitir los partidos de la Selección Argentina, la semifinal y la final, además de un número reducido de producciones para televisión y plataformas digitales. Para los trabajadores, se trata de una decisión política que debilita deliberadamente al canal y lo priva de una de sus principales fuentes de audiencia, legitimidad y recursos.

La comparación con experiencias recientes resulta, según los gremios, especialmente reveladora. En 2022, la TV Pública adquirió los derechos de transmisión de todo el Mundial y produjo la cobertura con recursos humanos y técnicos propios, a un costo aproximado de 250.000 dólares por partido. Este año, denuncian, la intervención decidió pagar el doble por encuentro para acceder únicamente a diez partidos, con producción tercerizada en manos privadas.

«Se está vaciando deliberadamente el canal para justificar su degradación y abrir el camino a su privatización. Lo que hoy se presenta como una decisión administrativa es, en realidad, una definición política sobre qué lugar deben ocupar los medios públicos en la Argentina», sostuvieron los representantes gremiales.

Una pantalla elegida por millones

La denuncia cobra aún mayor relevancia si se considera la histórica relación entre la TV Pública y las transmisiones mundialistas.

Durante décadas, millones de argentinos eligieron seguir los Mundiales a través de la señal estatal. No se trata únicamente de una cuestión de acceso: las transmisiones de la TV Pública forman parte de una tradición cultural profundamente arraigada, construida a lo largo de generaciones.

Los datos de audiencia registrados en las últimas Copas del Mundo demostraron que, incluso frente a señales privadas con mayores recursos económicos y tecnológicos, amplios sectores de la población continúan identificándose con la cobertura realizada por el canal público.

Para los trabajadores, el Mundial representa mucho más que un acontecimiento deportivo: constituye uno de los momentos en los que la televisión pública expresa con mayor claridad su función social, cultural e integradora.

«Es hambre como herramienta de disciplinamiento»

Durante el acto, los representantes sindicales denunciaron que el congelamiento salarial constituye una política deliberada para debilitar a los trabajadores y erosionar la capacidad operativa de los medios públicos.

«Lo que está pasando en la TV Pública es un plan para vaciar el canal, degradarlo hasta que nadie pueda defenderlo y después entregarlo a intereses privados. Llevamos casi dos años sin actualización salarial en un país donde la inflación destruyó el valor de nuestros ingresos. Es hambre como herramienta de disciplinamiento. Pero estamos acá porque defendemos algo más que nuestros salarios: defendemos los medios públicos y defendemos el derecho de millones de argentinos y argentinas a ver a su Selección en una pantalla que les pertenece», afirmó Agustín Lecchi, secretario general de SiPreBA.

Darío Aguilar, de SATSAID, advirtió que «los trabajadores vamos a defender el medio pionero de la Argentina. La situación es crítica tanto en lo salarial como en lo edilicio. Hay sueldos que ya se encuentran por debajo de la línea de pobreza y rozan la indigencia».

Fernando Costa, de SALCO, denunció que mientras los trabajadores enfrentan una caída constante de sus ingresos, «aparecen recursos para tercerizar transmisiones y financiar producciones cuya administración resulta poco transparente».

Por su parte, Gustavo Carnevale, de APJ, señaló que la pérdida salarial acumulada supera ampliamente el 70 por ciento en términos reales y remarcó que esa política tiene consecuencias concretas: «Hay trabajadores que se fueron, puestos que nunca se cubrieron y familias enteras que ya no llegan a fin de mes. Si seguimos saliendo al aire es gracias al esfuerzo extraordinario de quienes sostienen todos los días este medio».

Un canal deteriorado

Los sindicatos describieron un escenario de creciente deterioro de las condiciones de trabajo, con instalaciones abandonadas, equipamiento obsoleto y una reducción constante de recursos destinados a la producción.

En ese contexto, sostienen que mantener en funcionamiento una estructura de comunicación de alcance nacional depende cada vez más del compromiso cotidiano de trabajadores que enfrentan salarios depreciados y condiciones laborales cada vez más precarias.

La consigna que atravesó toda la jornada sintetizó el sentido del reclamo:

«Sin salarios dignos no hay medios públicos. Sin medios públicos no hay democracia.»

Las medidas que vienen

Los cuatro sindicatos anunciaron nuevas medidas de fuerza durante el transcurso del Mundial con el objetivo de visibilizar el conflicto y alertar sobre el futuro de los medios públicos argentinos.

Para los trabajadores, lo que está en discusión no es únicamente una negociación salarial ni la transmisión de un evento deportivo. Lo que se disputa es la continuidad de un sistema de medios públicos capaz de garantizar acceso, pluralidad y soberanía comunicacional.

Durante más de cinco décadas, la TV Pública llevó los partidos de la Selección Argentina a todos los rincones del país, incluso allí donde la lógica comercial no encontraba rentabilidad. Renunciar a esa función, sostienen los trabajadores, implica redefinir el papel del Estado en la comunicación y consolidar un modelo que privilegia la transferencia de recursos públicos hacia intereses privados.

Por eso, advierten, la defensa de la TV Pública es también la defensa de un derecho colectivo construido durante generaciones.

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