“Sacar el aborto del hospital es devolvernos un poco la autonomía y la libertad”

Sin Patrón habló con Florencia Caballer, integrante de la consejeria feminista La Hoguera, de CABA.

Sin Patrón: Te presentás como lesbiana y feminista. ¿Qué vínculo hay en la historia entre las lesbianas y la discusión y la práctica del aborto?

Florencia Caballer: La vinculación entre las lesbianas y el aborto en CABA, Neuquén y otros lugares de Argentina se relaciona concretamente con el aborto medicamentoso, con el aborto con Misoprostol. Tenemos por un lado el libro “Lesbianas y feministas a favor de la descriminalización del aborto” (manual de cómo se aborta con misoprostol en tu casa de forma domiciliaria). Y también en la Patagonia otro grupo de lesbianas venía recuperando la experiencia de “Women of Waves”. Esta experiencia se basaba en un barco que circulaba por aguas internacionales y que acercaba información a las mujeres para que puedan interrumpir una gestación no deseada con Misoprostol, y es recuperada por la mayoría de las tortas de acá de Argentina.

Por otro lado, la vinculación para nosotras como lesbianas es que nosotras siempre habitamos por los márgenes de las instituciones, habitamos fugándonos de varios lugares reconocidos como legales o institucionales y el aborto con misoprostol viene a recuperar esta idea de fuga; de habitar los márgenes; de proponer otro tipo de legalidad; de proponer construir otras prácticas por fuera de lo que se conoce como lo legal para poder tener experiencias más seguras y más amistosas. ¿Por qué? Porque en esas instituciones las lesbianas generalmente somos marginadas, discriminadas y maltratadas. Lo mismo pasa con las personas que quieren abortar, entonces esta vinculación de exclusión es lo que nos conecta para poder garantizarnos prácticas más seguras y amistosas

Sin Patrón: ¿Cómo es eso de “Women of Waves”? ¿Por qué en barco?

Florencia Caballer: Porque lo que hacían estas compañeras era ir con el barco a buscar a las personas a los muelles y las llevaban a aguas internacionales. Allí les daban información y las personas volvían a sus casas y se hacían el aborto.  En un momento tuvieron un problema en Ecuador con el barco y al no tenerlo, comenzaron a brindar la información a través de un teléfono. A partir de ahí surge lo que va a ser la primera línea telefónica para poder a acceder a información segura para abortar con Misoprostol. A partir de esto otras consejerías empiezan a adquirir su propia experiencia basándose en la experiencia de “Lesbianas y Feministas” que fue la organización precursora acá en Argentina. La primera línea en Argentina es llevada adelante por esta organización que luego da nombre al libro que antes mencionaba.

Sin Patrón: Vos formás parte de una de esas consejerías que siguen haciendo su experiencia, ¿Cómo surge La Hoguera?

Florencia Caballer: La Hoguera surge como una necesidad de compañeras que compartíamos espacios de militancia distintos. Algunas compañeras empezaron a necesitar interrumpir gestaciones no deseadas y a partir del material de “Lesbianas y Feministas” empezamos a brindar información segura para realizar abortos. Y un poco a partir de ese manual y otro poco de nuestra propia experiencia fuimos modificando algunas cuestiones y fuimos capacitándonos. La demanda fue creciendo de manera tal que decidimos juntarnos para armar un documento y realizar una capacitación propia que nos permita empezar a ampliar y difundir los conocimientos que íbamos construyendo colectivamente para poder llegar a ser lo que somos hoy: un conjunto de consejerías de varias compañeras que nos capacitamos día a día para poder garantizar información segura para acceder al aborto medicamentoso.

Sin Patrón: ¿Por qué eligen hablar del aborto medicamentoso? Existe una discusión respecto a si es aborto en el hospital o si es aborto en cualquier lugar…

Florencia Caballer: Nosotras desde La Hoguera pensamos (lo pensamos y lo vivimos también) que tanto las instituciones públicas como las privadas, y sobre todo los hospitales, tienen una tradición en torno a la vulneración de derechos. Y esa vulneración de derechos es precisamente hacia las personas que acceden al sistema público de salud (que actualmente además está desfinanciado, no existe siquiera Ministerio de Salud) que son las mujeres pobres. El hospital es una institución que, por su tradición histórica, está ligada a la historia del Ejército. Fueron de las primeras instituciones que el estado patriarcal y capitalista fundó.

La idea del hospital público también se genera en torno al mandato hetero cis patriarcal y generalmente estos hospitales están dirigidos y gobernados por médicos varones cis-hetero que generalmente son quienes vulneran los derechos de las personas que quieren acceder al aborto. Son quienes cuando accedés a la guardia te maltratan, llaman a la policía y te esposan a una camilla si llegás con un aborto en curso; son quienes fundamentalmente han construido esta idea de paciente.

Las personas que vamos al sistema de salud somos pacientes: somos pacientes esperando la información, somos pacientes respecto de tener que esperar que nos vengan a curar, pasamos a ser un sujeto pasivo que no tiene conocimiento y viene el médico (en esta idea del médico como un dios que tiene todo el conocimiento) que nos dice qué hacer y cómo hacerlo para poder acceder a una cura. Para nosotras el aborto no es una enfermedad. El aborto debería ser considerado como una práctica más a la cual cualquier persona debería tener derecho a acceder para tener una vida libre. Por eso nosotras entendemos que el aborto no debería estar enmarcado dentro del sistema de salud porque no es una enfermedad y sobre todo porque en este estado patriarcal, en este mundo patriarcal, los varones usan esta información para poder dominarnos y para poder tener poder sobre nuestros cuerpos. Sobre todo para tener poder sobre nuestras vidas. Entonces sacar el aborto del hospital es devolvernos un poco la autonomía y la libertad.

Sin Patrón: Sacar el aborto del hospital es aborto medicamentoso y es más consejerías, ¿Cómo funcionan en el cotidiano estas consejerías que componen La Hoguera?

Florencia Caballer: Tenemos una línea pública que la pueden buscar en las redes sociales y a la cual las personas que necesitan información se pueden comunicar. Nuestra consejería funciona una vez por semana acá en CABA. Allí recibimos a las personas que quieran acceder a información segura para poder abortar. Lo que hacemos es brindar esa información segura para que las personas decidan cómo, cuándo y dónde quieren interrumpir la gestación no deseada.

Sin Patrón: Y a partir de ahí se hace un acompañamiento…

Florencia Caballer: Claro, la particularidad de La Hoguera es que nosotras no solamente brindamos la información y nos desligamos sino que además de brindar la información, existe un acompañamiento durante todo el proceso y además si la persona lo necesita se brinda lo que llamamos un post-acompañamiento. Esto quiere decir que nosotras estamos constantemente en contacto con la persona que está interrumpiendo, no porque la práctica sea insegura ya que el misoprostol es uno de los métodos más seguros y más efectivos para interrumpir una gestación no deseada sino porque entendemos que un acompañamiento feminista tiene que ver con una construcción colectiva que lo que busca es además generar lazos. No pretendemos ser un expendio de información, no somos wikipedia ni somos google.

Nos ha pasado que un montón de compañeras que han abortado con nostras, se vuelven a comunicar para que otra compañera de ellas pueda acceder a la misma información. O nos escriben porque se quieren sumar a la consejería para poder colaborar con otras compañeras que quieran abortar. También vienen a dar talleres de ESI o a capacitarse. Entonces también a partir del aborto se logra generar una estructura colectiva que no siempre perdura pero que sí genera un lazo y una conexión donde las pibas sabemos que no estamos solas. Sobre todo al día de hoy donde el aborto sigue teniendo un manto de tabú. Nosotras decimos que hay que sacar el aborto del clóset. Que abortar no siempre es ni debería ser traumático. Que la información te da tranquilidad, te hace libre y justamente cuando estás acompañada de un montón de compañeras que están en la misma que vos te das cuenta que es algo colectivo y que nos pasa a todas.

Sin Patrón: ¿Por qué hablan de personas o de cuerpos gestantes?

Florencia Caballer: Incluso la discusión que estamos teniendo ahora es que hablar de persona quizás borra un poco los sujetos, los cuerpos. La primera idea de hablar de “personas” era incluir otras identidades no feminizadas que tienen útero o que son cuerpos gestantes. Hoy día entendemos que la capacidad y la necesidad de visibilizar esos cuerpos tiene que ver con empezar a nombrarlos: por eso hablamos de lesbianas, mujeres, bisexuales, no binaries, varones trans que pueden tener capacidad de gestar y pueden tener también derecho a abortar. También lo que nos permite nombrarnos es romper con este lineamiento unidireccional entre vagina-útero-mujer y que también rompe con esta cosa del binomio mujer/madre-hijo. Entonces amplía un poco la perspectiva de cómo leemos los cuerpos y cómo leemos los procesos. Sin ir más lejos, ayer en el congreso se presentó el proyecto de ley en el “día internacional del derecho a la salud de las mujeres”. Nosotras hoy día y el movimiento lesbotransfeminista decimos el “día internacional de acceso a la salud de las mujeres, de las lesbianas, de las bisexuales, de los varones trans. Tiene que ver un poco con romper con este binarismo que tanto daño nos hace.

Son discursos y tramas del lenguaje que son muy violentos y que nuestros feminismos y nuestro lesbotrasnfeminismo vienen intentado romper pero que muchas veces en esta cosa de la masividad y de lo inmediato del discurso y del “salir a la calle” lo perdemos de vista y está bueno recuperarlo porque hemos avanzado un montón y no estaria bueno retroceder en cuanto a esto.

En cuanto al proyecto de ley, nosotras acompañamos porque  entendemos que las leyes amplían el acceso a derechos a la mayoría de las personas que habitan el suelo argentino pero también creemos que es necesario empezar a hablar de producción pública de Misoprostol y Mifepristona. Es necesario hablar sobre la distribución de estos medicamentos que debe ser gratuita y además debe ser libre. Esto quiere decir que no solo sea el hospital quien da el Misoprostol porque esto vuelve a llevar el aborto a que la mediación con el sistema médico hegemónico sea obligatoria. La distribución y producción nacional y masiva sería una herramienta que nos permitiría tener mayor acceso a esta medicación y desligaría un montón al sistema médico de la práctica del aborto. Así como hoy en día podemos acceder a un ibuprofeno en un quiosco, sería muy bueno poder acceder al misoprostol de la misma forma. Y a un precio barato obviamente. Queremos que el Misoprostol vuelva a estar en los precios cuidados, que se empiece a monitorear qué laboratorios públicos generan esta medicación regulando el enorme negocio farmacológico.

Sin Patrón: La palabra más buscada del año pasado en google cuando se discutió el aborto, era misoprostol. Eso fue algo muy positivo en esta búsqueda de romper con prácticas arraigadas en la institución hegemónica de la salud pública…

Florencia Caballer: Totalmente, además es una de las formas más seguras para interrumpir. Es un procedimiento que dura sólo entre 9 y 12 horas; lo hacés en tu casa, tranquila. Al otro día te podés levantar, podes ir a comprar pan, podes ir a laburar. No genera peligro de hemorragia porque lo único que provoca son contracciones intrauterinas. Es un proceso que se da también de una manera muy fluida porque todo el contenido, la vagina lo expulsa de forma automática.

Que se googlee tiene una doble potencia, por eso también nombramos la Mifepristona que es una medicación que hace que el aborto sea más veloz y que sea más seguro. También reiteramos la importancia de la consejería porque si solamente googleamos y accedemos al Misoporstol se pierde la importancia de la organización colectiva. Es importante remarcar porque por un lado a veces circula mucha información que no es del todo certera y por el otro porque no es lo mismo que vos hagas un procedimiento de forma individual a que vos te empieces a contactar con otras compañeras. Así como lo hacemos para ir a laburar, para estudiar, para ir a bailar, una siempre está basándose en la organización popular y colectiva porque es la que nos garantiza no solamente la vida sino la alegría.

Entonces abortar con compañeras, abortar con lesbianas y abortar en tu casa hace que sea una práctica política y una práctica colectivizada. Lo personal es político todo el tiempo, no solamente cuando estamos en la calle.

Sin Patrón: Me encanta eso que planteas de la construcción colectiva de conocimiento…

Florencia Caballer: Es que nosotras también aprendemos un montón y el espacio consejería no es solamente para las personas que vienen a buscar información para interrumpir una gestación no deseada sino que también lo es para quienes somos partícipes desde un comienzo. Se trata de un colectivo que no solamente brinda información sino que todo el tiempo estamos pudiendo contar con la otra para poder compartir nuestra vida, repensarnos, reconstruirnos, cuestionar un montón de cosas que en la vida nos fueron enseñando y que nunca antes nos habíamos cuestionado.

Es un ida y vuelta que todo el tiempo nos está poniendo en jaque a todas nosotras para poder empezar a construirnos de manera colectiva. Vos ahí vas accedés a información, te encontrás con compañeras.  Por ahí tuviste un día de mierda y de repente tenés 25 abortos un miércoles a la tarde pero salís de ahí con una sonrisa porque las pibas se van contentas, se van tranquilas. Y vos te vas tranquila y contenta porque viste a tus compañeras, te fuiste con algún abrazo, con alguna pregunta más y eso hace que todo el tiempo quieras volver y que en la organización sea mayor el compromiso. Sobre todo en un sentido que vas allá del militar por militar. Nosotras estamos militando porque nos hace libres, entonces ahí esa libertad colectiva se va construyendo todo el tiempo y es un ida y vuelta que no para de retroalimentarse, entonces es una manija tremenda, no se puede parar.

Sin Patrón: Humanizar el aborto pero humanizar también la militancia…

Florencia Caballer: Eso es el feminismo.

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