Rodriguez Lastra no fue objetor, fue obstructor.

Marta Milesi es la autora de la ley provincial n° 4.794 que regula la atención de los abortos no punibles en el sistema de salud de la provincia de Río Negro. La misma, sancionada en 2012 y reglamentada en 2016, fue una de las leyes que incumplió el ginecólogo del hospital de Cipolletti Rodriguez Lastra y por lo cual fue declarado culpable de incumplimiento de sus deberes como funcionario público el pasado martes 21 de mayo.

            Hablamos con la diputada provincial acerca del caso y de la situación actual de R.P., la joven a la cual le fue negado su derecho a la ILE.

Marta Milesi: El proyecto de esta ley nos llevó más de quince años de trabajo porque esto está desde 1921 (haciendo referencia al Código Penal que rige desde dicho año). Las barreras nunca son técnicas ni científicas, son políticas. Por eso nos costó tanto poder transformar ese proyecto en ley que fue sancionada en 2012 y reglamentada en 2016.

Lo que me impulsó a hacer la denuncia es que en mayo del 2017 una de las chicas que cuidaba a R.P. me convocó a verla porque como ustedes saben, la joven estaba internada en contra de su voluntad.

Cuando llegué al hospital me encontré con un cuadro dantesco. Sabía que iba a encontrarme con una joven de 19 años con una situación de violación, la cual siempre es traumática, pero yo nunca vi una situación de estas en toda mi experiencia que tiene mucho que ver con el trabajo de estas problemáticas.

Parecía que tenía 14 años por su contextura, estaba en una situación de posición fetal y tapada toda la cara con su cabello, me costó muchísimo entablar un lazo afectivo para que pudiera hablar.

Lo único que me decía era “gracias”, “sáqueme de acá” y “ayúdeme a sacar este coso que tengo” porque nunca pudo hablar de que tenía un embarazo. También me dio una carta, una carta en donde me contaba todo lo que había vivido.

Yo salí de ahí con vergüenza ajena; vergüenza de ser mujer; vergüenza de ser médica y de haber sido directora de ese hospital; vergüenza de ser legisladora y fundamentalmente autora de la ley. Dije: “evidentemente todo lo que hicimos no sirvió de nada”. Sobre todo porque en ese hospital se han hecho muchísimas interrupciones legales del embarazo en el marco de la ley. Existe incluso un caso paradigmático que se hizo de una nena de 11 años cuyo violador es el padrastro y actualmente está preso. La autorización para llevar adelante la ILE la dieron su abuela y su papá biológico. Además en el afuera, en los CAP (Centros de Atención Primaria), funciona muy bien la ILE. El problema se suscitó con este profesional. Con el doctor Rodríguez Lastra que en ese momento era jefe de ginecología y además hizo todo lo que no tenía que hacer. Todo lo que está contraindicado en una situación como esta, lo hizo. Es más, RP llega habiendo tomado el misoprostol de forma clandestina porque él no la recibió en el primer llamado que le hicieron la médica y la psicóloga del hospital de la localidad de Fernández Oro que está a quince kilómetros de Cipolletti. R.P. no es recibida por Rodríguez Lastra porque el médico le exige un certificado psiquiátrico. ¿Me querés decir para qué quiere un certificado psiquiátrico frente a una violación?

Sin Patrón: Cuando la ley dice que no hace falta ninguna cuestión burocrática ni administrativa…

Marta Milesi: Claro lo único que sí tiene que firmar es una declaración jurada y un consentimiento informado como las que se firman para hacerse una tomografía. Es el único requisito. Por eso es que le hago la denuncia por incumplimiento de deberes de funcionario público. Quiero aclarar que hay otras dos denuncias. Una de la fiscalía que actuó de oficio cuando esto se hizo público y otra de la víctima cuando termina este derrotero que la tuvo ahí adentro del hospital, donde el sistema la volvió a violar. La Corte Interamericana de Derechos Humanos dice que obligar a parir cuando hubo una violación es tortura.

Por eso quiere rescatar que fueron dos años de mucho trabajo. Por parte de la fiscalía, de los psicólogos del poder judicial, de la psicóloga del servicio de salud mental del mismo hospital de Cipolletti y también de un psicólogo que trabaja desde las asociaciones en estos casos porque realmente fue muy difícil sostener a R.P..

Porque avanzaba diez pasos y cada vez que este profesional hablaba por los medios retrocedía diez pasos nuevamente. Llegamos al juicio con un trabajo magistral de los fiscales: el fiscal jefe Santiago Márquez Gauna y la fiscal adjunta Anabella Camporesi. Existió un desequilibrio enorme durante todo el juicio. Mientras que el profesional contó con tres abogados penalistas (que son muy buenos penalistas más allá de que yo no comparto nada de lo que dijeron), R.P. tuvo solo a los fiscales.

Y a su vez quiero rescatar el fallo del juez. Porque el fallo del juez es un fallo con perspectiva de género. Es un juez que es varón y que hizo un fallo con perspectiva de género en un momento de muchísima presión por parte de todos los movimientos “provida” encabezados por las iglesias evangélicas. Evidentemente el juez actuó a derecho que es lo único que queríamos. Porque aquí no estamos cuestionando aborto sí – aborto no. Estamos denunciando que no cumplió con una ley.

Sin Patrón: Es muy común que en el interior de las provincias (tanto de Río Negro como de Neuquén) haya profesionales que piden este certificado psiquiátrico que nombrabas antes…

Marta Milesi: Es una barbaridad.Se trata de un desconocimiento absoluto de la ley que no habilita a desconocer la responsabilidad como funcionario público y por otro lado tiene un sesgo machista sin ningún tipo de perspectiva de género.

Sin Patrón: Además el fallo Fal ya zanjó esta discusión con mucha claridad…

Marta Milesi: Tal cual, el fallo Fal es el que pone blanco sobre negro en esta situación y fue mencionado en el juicio.

Sin Patrón: Rodríguez Lastra fue declarado culpable por incumplimiento de sus deberes como funcionario público pero puede seguir ejerciendo en el hospital hoy por hoy, ¿es así?

Marta Milesi: Hasta que quede firme la sentencia sí. Igual él no está en este momento en el hospital porque renunció como jefe de ginecología y tiene una licencia.

Sin Patrón: ¿Qué pasa con la objeción de conciencia antes y después de esto? Porque se habla que él no era objetor de conciencia como si eso saldara la discusión cuando incluso si lo hubiese sido tenía que garantizar la ILE de R.P..

Marta Milesi: Por supuesto, porque ser objetor significa nada más que no realizar la práctica. En este caso él debería haber acompañado a R.P. hasta que le realicen la práctica y después del proceso. Lo que pasa que no solo no acompañó sino que lo paró. Había un aborto en curso y él lo detuvo dándole la medicación contraria. Rodríguez Lastra fue obstructor porque obstruyó todos los caminos e impidió que el proceso continuara.

Sin Patrón: A partir de esto varios médicos del hospital de Cipolletti se declararon objetores de conciencia…

Marta Milesi: Si, todo el servicio se declaró. Lo que te demuestra que es la corporación por la corporación misma. Inclusive hay una mala interpretación de la ley, porque la ley dice muy claramente que hay 30 días una vez que ingresás al sistema y firmás el contrato para ingresar al sistema de salud de Río negro para anotarse en el registro de objetor de conciencia. Al declararse recién ahora, están por fuera de la ley. ¿Por qué pusimos esto? Porque en general el objetor de conciencia en el 80% de los casos es por cuestiones religiosas. Hay algunas situaciones especiales, por ejemplo hubo hace unos años atrás una profesional en el hospital de Bariloche que no había podido quedar embarazada y cuando quedó embarazada perdió su bebé por lo cual estaba en una situación emocional que le impedía realizar la práctica. Pero la referencia es solo para la práctica, no para el acompañamiento previo y posterior.

Sin Patrón: ¿Cómo está RP hoy?

Marta Milesi: A ella le costó mucho poder llegar a declarar. Llegaba a la escalera y se quería bajar. Por un lado quería pero por el otro le tenía terror a Rodríguez Lastra que la maltrató durante toda la internación. Cuando se sentó, estuvo cuarenta minutos sin hablar, por eso yo rescato el trabajo de la doctora Camporesi que ayudó mucho en todo el proceso. Cuando pudo hablar, ella se sintió empoderada porque vio que pudo y siguió yendo a escuchar a los otros testigos. Y cuando los otros testigos, que era la psicóloga, la asistente social, las enfermeras, hasta el propio director del hospital, fueron hablando ella me dijo: “entonces yo no mentía”. Y por supuesto que nunca mentiste. “Entonces yo no estoy loca”. Por supuesto que no estás loca hija, nunca lo estuviste. “Y entonces me quieren”. Si, siempre te quisimos le decía.

Pero donde se volvió a desestructurar es con el golpe bajo que terminó lanzando el defensor en el final de su alegato. Eso la desestabilizó, al punto que entró en llanto y la tuvimos que asistir y por prescripción de psicólogos y médicos no pudo asistir a escuchar la sentencia. Porque ¿cómo termina el abogado defensor? El doctor Damián Torres dejó las cuestiones técnicas y argumentó a través de su religión practicante evangélica. Quiso condicionar y hasta amenazar al juez: “Usted tiene que sobreseer a mi defendido porque hay un niño de dos años que cuando tenga 15 años le va a venir a agradecer porque mi defendido lo salvó”. Y ese niño es el producto de una violación que le obligaron a R.P. tener. Entonces ella se desestabilizó. A todos nos sorprendió, incluso hasta al juez. Todo ese fin de semana fue muy difícil para los psicólogos y para los fiscales que estuvieron atentos a R.P. porque no estaba bien. Estaba con mucho miedo a que él fuera absuelto. No te voy a mentir, le va a costar muchísimo tiempo estar bien pero está mejor, está un poco más comunicativa. Empezó nuevamente a tomar los estudios (ella había terminado el secundario en estos dos años y había iniciado el estudio de maestra jardinera) y por lo menos pudo empezar con algunos prácticos y está mejor.

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