“No podemos quedarnos en recetas de cómo hacer milanesas de cáscara de banana si no logramos que la gente pueda tener acceso real a esas comidas veganas”

Sin Patrón* estuvo charlando con la activista vegana y feminista Clara Cholakián, quien nos contó sobre su acercamiento al veganismo y su mirada respecto a la responsabilidad del Estado de promover políticas públicas para, por un lado, reducir el enorme daño ambiental que genera la ganadería en nuestro país y, por otro, para el real acceso a la información, formación y consumo del veganismo.

La opresión del especismo no puede estar desligada de la opresión machista y clasista del sistema en el que vivimos. Una mirada interseccional para intentar abordar este complejo tema.

Sin Patrón: ¿Cómo y cuándo empezaste a considerarte una activista vegana?

Clara: Activista me empecé a considerar el día que me hice vegana. Yo venía, desde muy chica, muy preocupada y pendiente de las cuestiones del maltrato animal, pero cuando logré dar el paso hacia el veganismo hace siete meses -después de muchos años de vegetarianismo- instantáneamente sentí que me podía considerar activista. Antes sentía cierta hipocresía, sentía como un mandato de “si no soy vegana no puedo militar esto”.

Sin Patrón: Te escuché muchas veces hablar de la relación del feminismo con el veganismo, contanos un poco cómo es eso…

Clara: Mis dos grandes luchas son el feminismo y el veganismo. Creo que ambas tienen que ver todo un sistema de violencia que se relaciona que también pasa por el clasismo y por un montón de otras formas de opresión que son parte de la estructura del sistema en el que vivimos. Tanto el machismo como el especismo se basan en la idea de que hay un ser inferior al cual se lo domina y eso da una posición de “poderoso”, de “macho”. En el asado tenemos el animal muerto en la parrilla como si alguien lo hubiese cazado, es la única comida que le pertenece al hombre es el animal muerto y crudo en la parrilla como si todavía tuviese ese rol de cazador, como una muestra de virilidad del varón. Lo mismo sucede con los deportes que se practican con animales (y otras formas de denigración) que tiene que ver con esta posición del hombre de sentir poder y de tratar de dominar al indefenso y de colocarse por encima. Angela Davies hace poco dijo que tenemos que agregar a los animales en la pirámide de las opresiones, extenderla más allá de lo humano y visibilizar esta opresión porque el mundo no nos pertenece a nosotres solamente.

Sin Patrón: ¿Qué significa para vos relacionar este activismo con el descolonialismo y con lo latinoamericano?

Clara: Es que como decíamos antes, es muy interseccional la cuestión y tiene que ver con todas las formas de colonización que hay. No sé si hay una relación tan directa entre especismo y descolonialismo, pero sí hay un punto muy importante que es pensar el veganismo desde Latinoamérica. Vivimos en un mundo muy globalizado, capitalista y neoliberal que se olvida que hay una gran diferencia entre la posibilidad de accesos a los productos entre el “primer mundo” y Latinoamérica.

Mientras que en EEUU vas al supermercado y tenés la opción de leche común y de leche de almendras al mismo precio (o incluso más barata la leche vegetal) y podés tener la decisión de tu consumo, en nuestro país no vivimos la misma situación y menos con la crisis que se está viviendo. En Latinoamérica no existe el mismo poder de decisión y a veces desde el antiespecismo y el veganismo se plantea una mirada de “son todos unos asesinos porque consumen leche de vaca”, y no creo que ese sea el problema. Creo que repetimos esto de estar siempre mirando al norte y queriendo pensarlo todo como se lo piensa desde el norte.

Para poder pensar un veganismo descolonial tenemos que pensar en toda la interseccionalidad y todos los distintos planos de violencia que hay por encima del veganismo, porque vos no le podés pedir a una persona muerta de hambre que compre leche de almendras en vez de leche común o tratar de explicarle que todo lo que le explicaron en el colegio sobre nutrición es mentira. Es muy complejo y es una gran pozo del antiespecismo en Argentina y en Latinoamérica en general.

Todos los objetivos de las luchas van a ser viables siempre y cuando pensemos la interseccionalidad de esa lucha. Mirar desde Latinoamérica y desde todos los puntos. Una no puede luchar solo por el feminismo, o solo por el veganismo, o solo por las cuestiones de clase, sino que debemos pensar todo como un gran sistema que no se puede destruir si no se piensa como una sola cosa. Es un gran problema de las luchas sociales de la actualidad el seguir pensando las distintas luchas contra la opresión por separado, individualizadas, como lo quiere el neoliberalismo.

Sin Patrón: Claro, pensar al sistema no solo como especista sino también como patriarcal capitalista. En ese sentido ¿qué rol tiene el Estado?

Clara: Nuestro Estado está básicamente financiado por la mismas empresas alimenticias que nos intoxican, que asesinan a miles de animales en su camino. La cadena de producción es mucho más compleja de lo que pensamos y va desde el Estado hasta el empleado que mata a la vaca en el matadero, que no necesariamente tiene la misma responsabilidad y planificación, pero sí que es parte de la compleja cadena de producción. El Estado argentino está apoyado sobre la industria ganadera por lo cual no hay una forma simple de desentramar todo el sistema pero sí creo que hay, a través del reclamo al Estado por parte del activismo, una forma de exigirle responsabilidad en el manejo de la industria alimenticia.

Hay algunos movimientos que están trabajando en ese sentido, por ejemplo entregando comida vegana a personas en situación de vulnerabilidad social. El problema no se resuelve desde las individualidades. No es que si yo empiezo a consumir leche de almendras va a bajar el consumo de leche de vaca y la suma de los consumidores van a generar un cambio en el sistema entero. Lo que genera un cambio en el sistema son decisiones que toma la gente que está arriba de la pirámide y no les que estamos abajo. Y el camino es reclamando al Estado pero es una tarea que está costando mucho entender y que genera muchas diferencias dentro de la lucha vegana. La mayoría de la gente no quiere ponerse a reclamar estas cuestiones más complicadas y se queda en su comodidad de “no consumidores”.

*Sin Patrón – Programa de Radio Megafón – Miércoles 19hs

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *