Marian Gómez: ¿Condenada por besar o por lesbiana visible?

2 de Octubre de 2017.

Marian y Rocío estaban fumando un pucho en la estación de Constitución en un lugar donde habitualmente la gente fuma sin ningún tipo de problema. Pero para ellas si hubo problema porque no solo estaban fumando sino que se estaban besando, eran dos lesbianas besándose en un lugar público.

Jonathan Maximiliano Rojo es el policía que detuvo a Marian, se burló todo el tiempo de ella tratándola en masculino y negando a su esposa Rocío refiriéndose a ella como “tu amiga”.

Marta Yungano es la jueza lesboodiante que el 28 de Junio (día del orgullo LGBT en el que se conmemoran los disturbios de Stonewall) falló condenando a un año de prisión en suspenso por “resistencia a la autoridad” a Mariana Gómez cuando fue detenida por besar a su esposa, Rocío.

Desde Sin Patrón entrevistamos a Luli Sánchez -Lesbiana, abogada, feminista y “no madre”- para problematizar si el famoso hashtag “condenada por besar” no invisibiliza que a Marian la condenan por ser una lesbiana visible.

Sin Patrón: ¿Por qué hablamos de lesbianas visibles?

Luli Sánchez: Hablamos de lesbianas visibles porque muchas compañeras lesbianas y compañeres lesbianes comparten la idea de que el lesbianismo es solamente con quién te acostás y que forma parte de tu vida privada simplemente. Yo creo que justamente esto que sucedió evidencia que cuando sos lesbiana no hay nada que forme parte solo de tu vida privada.

Lo personal es político para las lesbianas también. Somos lesbianas visibles porque expresamos nuestro lesbianismo y todo lo que implica ser lesbiana (no solo cuando estamos teniendo sexo) en todos los ámbitos de nuestra vida.

Sin Patrón: ¿En esta situación particular de Marian Gómez, pensás que se la invisibilizó a ella como lesbiana?

Luli Sánchez: Me parece que siempre cuando estamos frente a la violencia institucional existe esta tensión. Elsa Dorlin, filósofa francesa que estuvo la semana pasada en Buenos Aires, dice que hay una “ética del cuidado del otro” que tiene que ver con que cuando la correlación de fuerzas es contraria no siempre es posible reaccionar como uno quiere.

Visible no es solo visible porque ella quiere ser visible sino que es visible porque coincide con lo que para la sociedad es ser una lesbiana. Ser lesbiana es ser monstruosa porque la sociedad ve a quienes se corren de los cánones femeninos tradicionales como monstruoses. Entonces monstruo y lesbiana en ese sentido es lo mismo, está fuera de los cánones de género. 

Por lo mismo a las mujeres heterosexuales que tampoco cumplen con esos cánones se les busca inventar el miedo de que son o van a parecer lesbianas. El lesbianismo es toda la monstruosidad de la feminidad. En ese sentido Rocío lo expresaba (“Se metieron con Marian porque ella es la lesbiana visible”). Y es muy lindo y muy tierno lo que dice pero a la vez hay que tener cuidado porque Rocío también es recontra visible como lesbiana. Es cierto, Marian es la más chonga, pero ojo Rocío porque vos andás con semejante chonga y eso te hace una lesbiana muy visible también. Somos hiper-visibles por más de que creamos que no. Me parece que es algo que está bueno tener en cuenta.

Sin Patrón: Qué pasa con la defensa que es tan criminalizada? Más allá de si es con buena o mala intención, siempre se la pone a Mariana en el lugar de víctima, al igual que pasó con Higui…Cuándo vamos a hablar de defendernos?

Luli Sánchez: Adriana Carrasco, que hizo cuadernos de existencia lesbiana y que es siempre muy cuidadosa en cómo usa la teoría y la terminología, hablaría de “trayectorias lesbianas”. No es lo mismo alguien que nadie sabe que es lesbiana y que tiene una novia que nadie conoce, que ser una lesbiana que todas sus amigas son lesbianas y que hace cosas de lesbiana. Eso es construir una trayectoria y una comunidad de compañeras y compañeres que hace a una determinada forma política del lesbianismo. Entender que no se trata solamente del amor.

Por un lado está buenísima la campaña de “presa por besar” o “condenada por besar” porque pone el foco justamente en que si fuera paki no vendría la yuta o también la idea de que si es torta y está chapando no es motivo legal de detención. Pero también tiene esta cosa naif de que el lesbianismo es todo amor y a mí me pareció muy interesante lo que dijo Dyhzy, le hije de Alberto, en ese sentido: “Entonces si yo salgo toda montada, viene la yuta y yo me defiendo, ¿está mal?” Me parece que lo saca de esta cuestión del amor o que somos todas lesbianas re buenas, toda esa idea romántica.

Lo que me parece que sucede es que hay determinadas identidades y determinados planteos jurídicos que nunca van a poder hacerse desde el lugar de una víctima porque nunca vamos a llenar los zapatos de la buena víctima. Las compañeras trans por ejemplo lo vienen diciendo, vienen denunciando la necropolítica vienen denunciando que victimizar a las compañeras es una forma de incapacitarlas porque justamente a ellas les pasa lo mismo: nunca van a ser la víctima indefensa o la que no hace nada. Me parece que ahí hay una potencia.

Sin Patrón: Vos como abogada ¿cómo viviste todo este proceso?

Luli Sánchez: Es muy difícil porque no se pueden trazar caminos alternativos sobre el pasado. Hay que tener siempre en cuenta que la justicia es reaccionaria y que hay que tener una aproximación que no sea reactiva. Sé también que es muy difícil hacerlo en un sistema adversarial.

Volviendo a citar a Adriana Carrasco, ella dijo sobre el fallo que: “Nos tira incluso atrás de los edictos” y nos va a costar un montón volver a remarlo. Porque a quienes no les afecta su cotidianidad no les afecta y punto. Los abogados varones cuando termina este caso van a Tribunales y son abogados varones, son igual de heterosexuales. Yo soy abogada lesbiana y cuando voy a Tribunales después de este caso no me pasa lo mismo. Y cuando sos lesbiana y salís a la calle y tenés un yuta en la puerta no te va a pasar lo mismo que si sos un señor.

Como movimiento tenemos que tener esto en cuenta porque yo siento que las lesbianas nos “lumpenizamos”: de pronto no hay ninguna lesbiana famosa, no hay nadie a quien llamar, nadie tiene un contacto, nadie tiene poder, esto es falso. También es esta visión del lesbianismo privado la que precariza este tipo de reclamos como el de Marian. Marian no es una lesbiana que le gusta a todas las lesbianas. Es la lesbiana de la cual las otras lesbianas dicen que es por culpa de ella que a las lesbianas nos odian. Entonces hay que analizar esto: por qué el feminismo no lésbico se aprovecha de esto y por qué el feminismo lésbico está más preocupado por decir quiénes son varones y quiénes son mujeres que por estas cosas.

Dónde estuvo Higui en toda esta campaña por Marian Gómez? La metieron en el clóset por negra. A lo que voy es que no son acciones quizás que se tomen a propósito pero son acciones que salen naturalmente porque son acciones hegemónicas. Tampoco es que está “mal”, a veces la correlación de fuerzas da para lo que da. Pero ahora frente a una condena yo creo que hay que reflexionar.

Ahora la pregunta que nos cabe es, ¿en esto que sigue, cuál va a ser el posicionamiento político? ¿Es algo que le cabe solo a Marian? Hay que pensarlo y no solo en este caso. Porque entendemos que este es un caso y un litigio estratégico pero quizás no es el mejor caso para eso. Quizás hay otros casos que son mejores para litigar estratégicamente temas de de violencia policial y lesbianas. Hay que pensar cómo está la situación (si no está agotada) y como están las personas que están detrás que en definitiva son las que se exponen y a las que les pueden costar las decisiones. A esta compañera le cuesta que si la policía considera que comete otro delito, tiene que cumplir un año en la cárcel.

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