“Hay que salir del closet cannábico”

Araceli Ferreyra, Diputada Nacional del bloque Peronismo Para la Victoria, estuvo charlando con Sin Patrón el pasado miércoles 10 de abril. La entrevista atravesó temas que van desde la historia del uso del Cannabis y de su cotización en la bolsa de Wall Street hasta de la despenalización social que ya existe en nuestro país y de su experiencia llevando una planta de marihuana al Congreso de la Nación.

Sin Patrón: ¿Qué genera que una Diputada se presente en el Congreso de la Nación con una planta de marihuana?

Araceli: La intención fue desmitificar el tema de la planta de marihuana. Se trata de una planta con usos recreativos, medicinales e incluso industriales en la historia. En la época de la “conquista española” las cuerdas y las velas de las carabelas eran hechas con una de las variantes cannábicas que es el cáñamo de la India, de una fibra muy resistente. También se utilizaba para impermeabilizar los huecos que quedaban entre las maderas. Yo creo que el fondo de este proceso de demonizar la marihuana tuvo una raíz económica -siempre hay una raíz económica en todos los asuntos- ya que competía con la industria textil, con el algodón, con las nuevas fibras sintéticas y entonces se la fue demonizando.

El año pasado estaba leyendo uno de esos periódicos que son con informaciones comerciales y me encontré con un dato que me sorprendió terriblemente y es que el cannabis cotiza en Wall Street mejor que el oro, que las bitcoins. Las empresas que están haciendo un uso medicinal del cannabis tienen ganancias que incluso a veces superan a Amazon o a Apple. Una cuestión que tiene que ver con que ya la despenalización social del uso de cannabis existe: sea para uso medicinal o para uso recreativo.

También buscamos romper con otro tabú o falacia que se repite mucho: la marihuana no es la droga de tránsito a otras drogas que tienen mayores impactos en la salud o sociales sino que lo que provoca ese tránsito es el contacto con el diller. Los pibes y las pibas que no pueden producir tienen que caer en el mundo del diller, del crimen organizado del narcotráfico que es una telaraña enorme donde atrapan a los pibes y las pibas como mulas. Las cárceles están llenas de mujeres pobres que tratan de combatir las políticas neoliberales con esos recursos para darle de comer a sus hijos.

El problema está precisamente en esa ilegalidad (que el mundo ya se la viene reformulando). Yo estuve en Colombia donde se permite la venta, incluso se permite una producción más allá del autocultivo, está legalizado. Acá nos encontramos con todo lo contrario: Patricia Bullrich primero nos saboteó la ley cuando la debatíamos y luego se apropió de la ley. Están dando autorizaciones a hijos de gobernadores, a empresas extranjeras para exportar. Lo cual está prohibido por ley. En el fondo lo que estamos discutiendo más que legalidad o prohibicionismo es si esto va a ser de fácil acceso para garantizar temas de derechos humanos como es la salud o va a ser un mega-negociado privado de los sectores farmacéuticos.

Sin Patrón: Siempre la misma discusión, ¿no? Si monopolio o economía solidaria y comunitaria (en este caso autocultivo). Teniendo casos como los de Mamá Cultiva que hace años viene produciendo la medicina para sus hijes.

Araceli: Claro y también casos de provincias como Santa Fé, que además tiene una importante producción pública de medicamentos. Desde Santa Fé solicitaron las autorizaciones que determina la ley y cuya autoridad de aplicación debería ser el Ministerio de Salud, hoy devaluado a Secretaría.

Y ahí aparece Bullrich, que la única participación que debería tener en el marco de la ley es hacer el control perimetral de las instalaciones autorizadas para esta producción estatal que está prevista en manos del Conicet o del Inta y nos econtramos con que no les dan la autorización a los laboratorios públicos que hay en Santa Fé y sí se lo dan en Jujuy, zona caliente del narcotráfico, al hijo del Gobernador en sociedad con una empresa norteaméricana y encima para exportar.

Si no conseguimos abrir la ley y que se incluya el tema del autocultivo, además de las amnistías para todos los que están presos por ese cultivo doméstico o solidario, dentro de poco nos vamos a encontrar con que este negocio que está recorriendo el mundo se lo van a apropiar unos pocos.

Con todas las consecuencias negativas que implica también esa producción estandarizada y desligada del autocultivo ya que no se puede estandarizar la producción de aceite cannábico si los tratamientos son casi hasta personalizados. No es que todos los casos de epilepsia refractaria son iguales y se puede dar la misma medicación a todos sino que hay todo un proceso artesanal de búsqueda que hicieron los papás y mamás que desesperados por ayudar a sus hijos.

Incluso aún cuando había un vacío científico de información, de estudios y de saberes producidos desde la academía fueron estos padres y estas madreas las que probando gotita a gotita fueron avanzando en los conocimientos que hoy tenemos de como puede ayudar el aceite cannábico.

Una madre nos contaba que llevaban a su hijo a un centro especializado para los tratamientos de rehabilitación y en dos semanas era tal el avance que tenía miedo de que en el centro se enteren e ir presa justamente por esta ilegalidad. Hoy cambió un poco eso y se ha instalado la despenalización social del autocultivo que lo tenemos que hacer ley para que de ser un negociado de Bullrich esto que es un tema tan trascendental para la salud y para la libertad civil de los argentinos.

            Yo por ejemplo tengo un problema respiratorio muy consolidado de alergia, al borde del asma y me encuentro con que también podría ser usuaria del aceite medicinal así que en estos días haré el trámite para ver si me habilitan la producción legal.

Lo que yo creo es que hay tal burocracia y tal apoderamiento por parte de Bullrich que prefiere dejarnos en la ilegalidad a los que realmente necesitamos consumir de manera medicinal y de esa manera también se favorece el narcotráfico. Porque hay que decirlo: aparecen decomisos de 500 toneladas de marihuana (porque pareciera que en Argentina los narcos son los más imbéciles que hay y dejan los cargamentos sin pelear ni enfrentarse a tiros con la policía) y después nos dan explicaciones de que hay ratas drogonas que se comen lo decomisado.

Obviamente que eso vuelve al mercado favoreciendo al narcotráfico. Esa Ministra que persigue a les pibes, que persigue a las mamás que cultivan, a las personas en extrema vulnerabilidad, no persigue realmente a los jefes narcos. Siempre las escenas guionadas que vemos son “búnkers de drogas” en villas y nunca van a donde están los verdaderos narcos. Esos que tienen empresas legales que les posibilitan el blanqueo de su dinero malhabido. Bullrich no solo que no los ataca ni los persigue sino que incluso hay funcionarios de Cambiemos que están vinculados a ese mundo del narcotráfico.

            Nosotros con el autocultivo buscamos derrotar ese entramado. Las experiencias de Uruguay y Chile demuestran que cuando se logra la legalización, se termina con ese mundo negro que necesitan la ilegalidad del narcotráfico y el crimen organizado y por lo tanto se tienen que correr hacia otros lugares porque deja de ser un negocio redituable. Si vos producís lo que consumís se acaba la especulación de los precios de la que se aprovecha los verdaderos narcotraficantes. Por eso creemos que es de urgencia el tratamiento del autocultivo en la ley que aprobamos allá por 2017.

Sin Patrón: Hablando justamente de leyes y del Congreso. ¿Cuáles fueron las reacciones y qué te dijeron tus compañeres de la cámara cuando llevaste la planta de marihuana?

Araceli: Yo pensé que me iban a hacer una especie de hoguera mediática sumado a ataques de trolls pero la verdad es que me sorprendió que me encontré -además de la juventud que claramente en temas como este junto con la legalización del aborto y educación sexual integral son parte de un corte generacional muy fuerte- con gente muy mayor que me saludaba y me felicitaba. Yo no tenía conciencia de que eran tan aceptado…

Sin Patrón: Claro, totalmente aceptado…

Araceli: Tan aceptado y tan usado. Lo que yo tenía como una percepción de que ya existe la despenalización social, se confirmó totalmente. De todas formas no es la primera vez que llevamos al recinto, hemos hecho jornadas con María Rachid en las que ingresamos plantas de marihuana para demostrar que hay que asumirlo con más naturalidad su uso tanto medicinal como recreativo.

Después también me pasó en lugares como Salta y Corrientes de encontrarme con mamás que están dispuestas a desafiar todos los poderes necesarios para poder acceder al aceite cannábico (si no practicás el autocultivo es muy caro acceder a través de la venta por internet). Esas mamás se plantan y a auto-organizan para buscar respuestas que el Estado tendría que brindar ya que son materia de derechos humanos y de salud pública. Hay que romper el tabú, hay que salir del closet cannábico para demostrarle al Estado Nacional -que está cooptado por políticas represivas- que el cambio social ya llegó. Solo falta que el Estado argentino, con Patricia Bullrich a la cabeza, tomen cuenta de esa demanda social.

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