“Cristina nos hizo creer a les millenials que podíamos ser jóvenes adultes independientes”

por Azul Dragone

Cristina nos hizo creer a les millenials que podíamos ser jóvenes adultes independientes, libres, audaces y soñadores; Macri nos bajó a la “realidad” de la adultez crítica, frustrada, problemática y depresiva.

Les millenials estamos atravesando nuestra primera crisis socio-económica del país como adultes y la verdad, no hay terapia o birra que pueda sacarnos del pozo de la frustración y la desesperación. Nosotres llegamos a ese estadío etario que de adolescentes anhelábamos con algunas cuestiones bastante resueltas. El Estado nos bombardeaba de propagandas con slogans que nos hacían poderoses y parte de un futuro más que prometedor.

Llegamos a esa etapa de la vida que laburamos, estudiamos y ¡NOS INDEPENDIZABAMOS! ¡OH QUÉ GLORIOSOS MOMENTOS! Empezamos la adultez en un país en el que la educación era un derecho innegable, las posibilidades de trabajar eran variadas (hasta podías pensar en estar en blanco con aportes y vacaciones) y encima estudiar en la universidad, en un terciario o terminar la secundaria, todo eso junto. La satisfacción de poder tomarte una birra con amigues para cortar la semana, tener wifi y 4G, porque ¡obvio, vivimos para estar conectades!. Comprarte el fernet en la misma compra del queso rallado y los fideos, claro, podíamos prescindir de la caja de hamburguesas congeladas por un buen fernet para compartir con les nuestres ese finde. Muches pensábamos que éramos la generación que conquistaría derechos con perspectiva de género y justicia social, que renovaría la política partidaria. Somos la generación que creció con debates en las mesas familiares y las seguidillas de comentarios en las redes. Había tanto por hacer, tanto por construir  y nosotres la generación de la juventud independiente, libre, soberana, colectiva y feminista íbamos a conquistar la Patria Grande con redes sociales asamblearias que atravesarían las fronteras hasta borrarlas por completo. ¿Cómo vamos a ser tolerantes a la frustración si crecimos pensando que podíamos transformarlo todo?

¿Y ahora? El panorama para les millenials cambió rotundamente. Decir que no llegamos a fin de mes es una obviedad que viven todas y todos; pero lo que nos rompe la cabeza y la existencia es que no podemos con nosotres mismes. Yo creo que el estado emocional, psicológico, económico y físico de algunes muches de nosotres es el de estar en el juego de “serpientes y escaleras”. Habíamos tenido la suerte de sacar varios seis en las primeras manos, todo era subir, anhelando llegar a esa bendita larga y magnífica escalera infinita; pero, ante el trastabilleo de los dedos torpes, quizás el alcohol al jugar y algunes con sentimientos meritocráticos e individualistas (males perdedores), salió un 2 y… ¡maldita sea, la serpiente! Sí, bajamos por ella cual tobogán del infierno: chau trabajo en blanco, fotocopias a $0.50, transportes económicos, birras de entresemana, preservativos y anticonceptivos. Chau dicotomías entre ir a la cordillera o al mar por el fin de semana largo, entre la hamburguesa y el fernet, noche de cine o de netflix, salir a caminar o ir al gimnasio, comer sano o clavarte alto asado. Ja! Que iluses que somos millenials, ya lo dijeron al principio del mandato “les hicieron creer que…” (complete la frase con lo que se le plazca). Al parecer no éramos la generación todopoderosa, alegre, libre ni mucho menos soberana… le dijimos Hola! A las deudas del gas, la luz, el cable, el cel y la maldita tarjeta de crédito ¡maldita perdición de 12 cuotas sin interés, me hiciste creer que podía tener cosas bonitas!. Hola trabajo precarizado (si tenés la suerte de conseguirlo) y multa por rescindir contrato de alquiler. Hola nuevas dicotomías! Arroz o fideos, factura de celular o de internet, shampoo o lavandina, carne para milanesas o papel higiénico, mate en la plazoleta o en casa, alquiler compartido o volver al nido vacío, ¿comer sano? … COMER.

Vemos tantes profesionales jóvenes frustrades, tantes jóvenes con CVs direccionados a diversas ramas, tantes que nos metimos los derechos laborales y sociales en el tujes cuando agarramos un laburito por hora y sin contrato, rescindible apenas te salga la primera roncha por estrés o tengas el 1er final del año en la hora del almuerzo; eso sí, después nos juntamos en ronda catártica y rezamos un artículo 14 bis de la Constitución. Nos mordemos la lengua porque no tenemos que hablar de más, “calladita te ves más bonita”, claro! Nosotres siempre decíamos y opinábamos de todo, y si podíamos darte vuelta la bocha con los sindicatos y una alta marcha mejor! Ahora acatás o te vas ¿¡a dónde me voy a ir!?.

Y el problema real de esto es nuestra poca capacidad de tolerar la frustración. Nuestres viejes tienen cien mil y una estrategia para sobrevivir en la crisis, nosotres hacemos de la crisis socio-económica una CRISIS EXISTENCIAL CON MAYÚSCULA porque sólo sabíamos avanzar y sacar seises. Nos aferramos a nuestra independencia, fortalezas, amistades, libertades, felicidades, sexualidades de tal manera que de pensar que pueden esfumarse así como así, queremos volver a ser chiques y que mamá, papá o les tíes o abueles nos arropen con esa mantita polvorienta pero protectora y digan “ya va a pasar, todo tiene solución, es una etapa no más, no hay mal que dure 100 años”. ¿¡Enserio!? 100 años de deuda vamos a pagar, lograron cagarle el futuro hasta los centenials, aunque aquelles ya nacieron con un barril de vaselina sobre el cuerpo.

Haremos una campaña nacional ¡ABRAZA A UNX MILLENIAL! Algo que debemos rescatar es que no estamos soles, las frustraciones nos bajonean mal, como si el mundo nos aplastara la cabeza en el momento de auge de nuestras vidas; pero siempre habrán otres que nos puedan dar una mano y ayudar a pensar en colectivo. Compartir una birra, un puchito, unos fideos con manteca o solamente hacer fotosíntesis juntes bajo el sol basta como para saber que de esto salimos juntes. Eso no nos lo han quitado, y entre lo efímero de una instragram history y el glitter desparramado post marcha, podremos construir la juventud independiente, libre, soberana, colectiva y feminista que queremos.

Para vos #MACRIGATO

«El arte de nuestros enemigos es desmoralizar, entristecer a los pueblos. Los pueblos deprimidos no vencen. Por eso venimos a combatir por el país alegremente. Nada grande se puede hacer con la tristeza» Arturo Jauretche

link para escuchar el audio https://radiocut.fm/audiocut/editorial-cristina-nos-hizo-creer-a-les-millenials-que-podiamos-ser-jovenes-independientes/

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